Cuando nuestros idolos se retiran

Retiro de Nuestro Ídolo Máximo

El Duelo Colectivo: La Psicología Detrás del Retiro de Nuestro Ídolo Máximo

Por la Licenciada en Psicología Siomara Gauna

Hay noticias que trascienden la pantalla, que atraviesan la piel y se instalan directamente en el centro del pecho. El reciente anuncio del retiro de Lionel Messi de la Selección Argentina es uno de esos eventos. Como sociedad, nos hemos despertado con una sensación extraña: un nudo en la garganta, una lágrima compartida y un sentimiento de finitud que pocas veces logramos explicar. Desde la psicología, lo que estamos experimentando tiene un nombre claro y profundo: duelo colectivo.

La proyección psicológica: ¿Por qué nos duele tanto?

Para comprender la magnitud de nuestra tristeza, primero debemos entender qué representa un ídolo en nuestra psique. No estamos llorando simplemente porque un jugador de fútbol deja de competir internacionalmente. Estamos procesando la despedida del depositario de nuestras esperanzas, de nuestras alegrías más catárticas y, en muchos casos, de nuestro sentido de pertenencia nacional.

En psicología hablamos del mecanismo de proyección. A través de las décadas, hemos proyectado en figuras como él nuestros deseos de superación. Ver a nuestro ídolo caer, levantarse, resistir las críticas feroces y finalmente alcanzar la gloria máxima en Qatar, funcionó como un espejo de la resiliencia humana. Cuando él triunfaba, triunfaba esa parte nuestra que pelea a diario contra las adversidades. Su retiro, por ende, nos enfrenta a un espejo diferente: el del paso del tiempo y el cierre inevitable de los ciclos.

Las fases del duelo aplicadas a la pasión popular

La psiquiatra Elisabeth Kübler-Ross estableció un modelo de cinco etapas del duelo que, curiosamente, se aplica a la perfección a lo que los argentinos y fanáticos del fútbol en todo el mundo están viviendo en estos días:

  • Negación: «Seguro es solo un descanso», «Va a volver para el próximo mundial», «Es una decisión en caliente». La mente intenta amortiguar el impacto de la noticia rechazando la realidad.
  • Ira: Puede manifestarse como frustración hacia el paso del tiempo, hacia las instituciones, o incluso un enojo irracional ante la inevitabilidad de la biología humana que nos arrebata el disfrute eterno.
  • Negociación: «Si tan solo jugara un partido más», «Si solo lo ponen los últimos 15 minutos». Intentamos encontrar condiciones para que la pérdida sea menos absoluta.
  • Depresión (o Tristeza Profunda): Es el sentimiento que hoy embarga las calles, los cafés y las redes sociales. Una melancolía colectiva al comprender que los domingos de selección ya no tendrán su magia.
  • Aceptación: La fase a la que debemos aspirar. Es el momento donde la tristeza cede paso a la inmensa gratitud por haber sido contemporáneos de la historia.
  • La Identidad, el Vacío y la Lección de la Resiliencia

    ¿Quiénes somos cuando el símbolo que nos une da un paso al costado? La Selección Argentina ha operado históricamente como un amalgama social. En tiempos de crisis políticas, económicas o sociales, la figura del «10» ha sido un ansiolítico colectivo, una pausa a la angustia cotidiana.

    El vacío que queda es real. Psicológicamente, nos obliga a reestructurar nuestra identidad como espectadores. Pero aquí radica la lección más importante que este evento puede dejarnos. A lo largo de su carrera, este ídolo nos enseñó sobre la tolerancia a la frustración. Perdió finales, fue injustamente castigado por la crítica, renunció y, desde el dolor, encontró la fortaleza para volver a intentarlo.

    Hoy, el desafío psicológico para sus seguidores es aplicar esa misma resiliencia. No se trata de reprimir la tristeza; al contrario, hay que transitarla. Permitirnos estar nostálgicos es saludable. La salud mental no es estar siempre felices, sino reaccionar de manera congruente y equilibrada a las realidades que nos tocan vivir.

    Transformar la pérdida en gratitud

    Cerrar un ciclo nunca es fácil, ya sea en el ámbito personal, laboral o, como en este caso, en el emocional-colectivo. Sin embargo, la madurez emocional se alcanza cuando logramos cambiar el foco de lo que perdemos hacia lo que tuvimos.

    Como Licenciada en Psicología, invito a todos aquellos que sienten esta despedida como una pérdida personal a realizar un ejercicio de gratitud. Reflexionemos sobre dónde estábamos en cada uno de sus triunfos, con quién nos abrazamos, y cómo esa alegría compartida construyó vínculos indestructibles en nuestras propias vidas. Su mayor legado no está en las vitrinas, sino en los abrazos que provocó entre padres e hijos, entre amigos, entre desconocidos en una plaza.

    El ídolo cuelga los botines internacionales, pero la capacidad de emocionarnos, de unirnos y de ser resilientes ya nos pertenece. Él nos mostró el camino; ahora es nuestro turno de caminarlo.


    ¿Sientes que los finales de ciclo o las pérdidas te abruman?

    A veces, eventos externos detonan angustias internas o nos hacen ver lo difícil que nos resulta soltar y cerrar etapas en nuestra propia vida. Ya sea por un duelo, un cambio de etapa vital o la necesidad de reencontrar tu motivación, la terapia es un espacio seguro para ti.

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